Desde hace ya varios años se viene observando una tendencia de
crecimiento imparable en la oferta de recursos digitales que sólo
requieren una conexión a internet y un ordenador con navegador.
Casi cualquier tarea de ofimática, diseño y cálculo se puede
acometer ya sin tener instalado en nuestro ordenador/computadora local
más software que uno de los navegadores habituales: Internet Explorer,
Firefox, Google Chrome…
Además lo que comenzó principalmente como una oferta de correo-web y
servicios de software se ha transformado ya claramente en una oferta de
almacenamiento “en la nube”, de forma que deja de ser imprescindible
andar de un lado para otro con los discos duros externos, las llaves de
memoria, las tarjetas…
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